jueves, 29 de abril de 2010

REBELIÓN MORISCA DE LA ALPUJARRA


FOTO: VALDEPEÑAS DE LA SIERRA (GUADALAJARA)

La rebelión de los moriscos del antiguo Reino de Granada de 1568, descendientes de los múdejares que quedaron en España tras la toma del último reino musulmán de la península por los Reyes Católicos, a los que Carlos I había concedido en 1525, un plazo de cuarenta años para el abandono de sus prácticas y que relativamente hasta 1565 se les había dejado en paz y ahora se les volvía a presionar fiscalmente, añadido a una crisis de la industria de la seda, principal fuente de prosperidad de los moriscos granadinos, fueron los principales motivos de esta rebelión que sofocó el hermano, por parte de padre, de Felipe II, Juan de Austria.
Felipe II mandó pedir a los corregidores del reino relaciones para repartir los moriscos vencidos por todo el territorio español, de manera que siendo posible no hubiera más de una familia en cada pueblo. Así de las informaciones pedidas al corregidor de Uceda sobre los vecinos, parroquias y oficios en los que los moriscos puedan trabajar y ganarse la vida; se mandaron algunos moriscos a las tierras del Común de Uceda (Guadalajara), concretamente quince a Valdepeñas de la Sierra, seis a Alpedrete de la Sierra, seis a Tortuero y cinco a Valdesotos.

FOTO: CÁSTARAS (GRANADA)

Esta expulsión de algunos al norte de Africa y los más repartidos por diferentes lugares de la península ocasionaron un drástico despoblamiento de toda La Alpujarra granadina por lo que hubo que poblarla con colonos cristianos del resto de España y en el municipio granadino de Cástaras, compuesto por las poblaciones de CÁSTARAS Y NIELES, se conserva información de todos los que optaron a este repoblamiento y las tierras que les tocó en suerte en 1574, entre los que se encuentra el torrelagunense SEBASTIÁN DEL CAMPO y su familia compuesta de seis miembros.

FOTO: NIELES (GRANADA), "donde le tocó al paisano el repartimiento".


viernes, 23 de abril de 2010

VACANTE DE CIRUJANO


"Se halla vacante el partido de cirujano de la villa de Torrelaguna, distante 9 leguas de Madrid, cuya utilidad anual es de 7.510 rs., y 6 fanegas de cebada, todo cobrado, con la obligación de tener 2 mancebos hábiles para afeitar y sangrar. Se admiten memoriales hasta el 20 de Agosto, y estará previsto para fin de Septiembre de este año".

Nota publicada por La Gaceta de Madrid, en 7/VIII/1804.

Nótese que eran más modernos que ahora en lo de la utilización de "memoriales" por "curriculum vitae".

viernes, 16 de abril de 2010

LOS COMUNEROS

Junto con la revuelta de las Germanías de Valencia y de Mallorca, la guerra de las Comunidades de Castilla, 1520-1522, fue la primera revolución de la época moderna representando la lucha de la burguesía municipal contra la realeza y la nobleza, el primer intento moderno de constitucionalismo antiabsolutista, precedente lejano del liberalismo de nuestra Edad Contemporánea en Toledo se llegó hablar de un sistema republicano.
Tras la derrota de las tropas comuneras en Villalar con las ejecuciónes de Padilla, Bravo y Maldonado dejaron descabezada la revuelta.

Hubo algún cabecilla más como la viuda de Padilla, María Pacheco en Toledo, Pedro de Ayala, Conde de Salvatierra, el único noble adherido con una tropa de dos mil hombres al movimiento comunero y el obispo de Zamora, Antonio de Acuña, que al estilo, trescientos años antes, de los "curas trabucaires" de la guerra de la Independencia, organizó una tropa e hizo campaña por toda la Tierra de Campos y hostigado por las tropas del Conde de Benavente se refugió unos días en Torrelaguna desde donde anunció que iba a tomar posesión del Arzobispado de Toledo lo que levantó el entusiasmo de los partidarios comuneros e hizo que fuese recibido con vítores en Alcalá de Henares, dirigiéndose posteriormente a Toledo el último foco de resistencia.

La victoria de Carlos I y su posterior perdón general no incluyó a María Pacheco, que siguió resistiendo en Toledo y en la toma de la ciudad por las tropas realistas logró huir a Portugal, donde moriría exiliada, ni tampoco a Antonio de Acuña, encarcelado en el Castillo de Simancas al no poderse ejecutar a un religioso, pero que al final lo sería por un intento de fuga el 24/3/1526, hecho por el que Carlos I fue excomulgado "por ordenar el ajusticiamiento de un prelado de la iglesia" lo que influyó en las malas relaciones que mantenía en esta época con el papado que acabarían con el "saco de Roma" de 1527.

*Cuadros: 1º- La ejecución de Padilla, Bravo y Maldonado en Villalar de Antonio Gisbert.
2º- Comunicado a María Pacheco de la ejecución de su marido de Vicente Borrás